sábado, 12 de enero de 2013

CAPÍTULO 2.

Definitivamente, me tienen miedo. Lo noto en sus ojos. Quizá sea por los tatuajes, estos enclenques no han visto uno tan de cerca en su vida. Mis tatuajes no son muy llamativos, tengo algunos pajaritos en la muñeca, una pluma en el costado, un yin yang en la nuca y el símbolo de Osadía en el hombro, estoy orgullosa de ser una osada... Aunque técnicamente todavía no lo soy.

-¿Qué pasa?- suelto. Se han quedado mirándome más tiempo del que me gustaría, del que le gustaría a cualquier persona.

Entonces todos bajan la mirada y se ponen a comer como locos, ni que les hubiese puesto una pistola en la sien a cada uno. Casi todos me parecen débiles, débiles como para estar en Osadía.

Pistolas. Eso es lo que toca después de comer, así que como rápido y sigo discutiendo con algunos de los trasladados, otros apenas tienen valor para abrir la boca. Siendo sincera, creo que no superarán la iniciación en Osadía. Krissa es la única que parece amigable, así que me centro en ella.

-¿De qué facción vienes, Krissa? - la pregunto, pasando del resto.
-Cordialidad -responde ella con amabilidad- Y se nota que tú sigues en la que naciste.
-Exacto -respondo- ¿Es por los tatuajes?
-Sí -responde ella, alegre- ¿Cuantos tienes?
-Cuatro, pero esta tarde voy a hacerme el quinto, ¿vienes conmigo? -la propongo.

Ella asiente con la cabeza, se nota que no le hace mucha gracia, que sólo ha aceptado por ser una cordial.

Krissa y yo nos dirigimos al estudio de tatuajes. Cuando llegamos, Tori me enseña algunos dibujos, pero no me hacen falta; tengo claro lo que me voy a tatuar. Se trata de un pequeño diente de león cuyos pompones se transforman en pajaritos. Le señalo a Tori el recorrido y ella procede a tatuarme.

Mientras, Krissa me mira con cara de dolor, sobre todo al ver la aguja. Creo que se está mareando.

Me escuece un poco, pero no digo nada. Krissa sigue un poco asustada, así que la dejo con los otros trasladados y me voy a mi grupo habitual. Allí veo a un chico en el que no me había fijado nunca, pero sí parece ser natural de Osadía. Es raro, por que yo siempre me suelo fijar en todo. Me acerco a él.

-Hola- digo sonriendo- Mi nombre es Nash.
-Yo soy Uriah. 

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